¿Qué arma corta elegir para defensa personal?

En el artículo anterior, hablamos sobre una modalidad deportiva para introducirse en el mundo de las armas. El tiro olímpico nos ofrece la posibilidad de tener licencia de armas y practicar un deporte. Sin embargo, es probable que muchas personas quieran poseer un arma sin estar interesados en ninguna práctica concreta. Determinadas profesiones consideradas de riesgo como, por ejemplo, jueces y abogados, están contempladas como profesiones en las poseer armas está justificado. Otro caso serían personas que se dedican a la seguridad y que su actividad laboral se realiza con armas, véase policías, guardaespaldas o militares. Por último, podemos contemplar el caso de ciudadanos corrientes que quieren tener un arma para defensa personal. En este caso hay que argumentar a la autoridad competente el porqué consideramos que necesitamos esa protección o por que creemos que nuestra vida puede estar amenazada.

Vamos a hablar de qué tipo de arma corta sería la más adecuada para defensa personal. Hay dos grandes grupos de armas cortas: las pistolas (normalmente semiautomáticas) y los revólveres. Dentro de las armas cortas hay muchas características que nos podrían servir para hacer clasificaciones y grupos, pero nos centraremos en esta distinción por ser intuitiva en un primer vistazo del aspecto exterior del arma.

Empezaremos hablando de las armas cortas tipo revolver. Su aspecto externo es fácil de reconocer ya que se caracterizan por un tambor cilíndrico donde se alojan las balas, un cañón, el gatillo y la empuñadura. Las virtudes que nos ofrece en comparación con las pistolas son varias, pero matizamos antes de repasarlas que estas son apreciaciones genéricas de este tipo de arma corta, en ningún caso un modelo o marca particular.

En primer lugar, una ventaja del revolver es que a primera vista sabemos si el arma está cargada o no, ya que se ve a través del tambor las balas que hay y si han sido disparadas. Con la pistola nunca podemos estar seguros si hay una bala en la recamara. Esto puede resultar de gran ayuda cuando no tenemos tiempo de hacer comprobaciones. En segundo lugar, los revólveres se encasquillan menos debido a que su mecanismo es más simple y si falla un disparo el tambor gira y se dispara la siguiente bala. Con las pistolas suele pasar que los casquillos se quedan atravesados en el orificio de salida lateral y no pueden disparar más si no se desbloquea. El último punto favorable al revolver es la precisión del disparo. Está claro que esta variable estará muy condicionada al entrenamiento y destreza del pistolero, pero en condiciones equilibradas de práctica con ambos tipos de arma, el revolver suele ofrecer más precisión debido al largo cañón del que disponen la mayoría de modelos estándar. A mayor longitud de cañón, más precisión sobretodo a largas distancias.

Pasamos a comentar las características de la pistola. Tiene un aspecto más integrado, como si fuera de una sola pieza. Como partes diferenciadas, vemos una sección superior que incluye el cañón y el orificio lateral de salida de los casquillos, el gatillo y la empuñadura.

La pistola también tiene ventajas respecto al revolver. En primer lugar, el número de balas. Los revólveres generalmente disponen de 6 disparos y se recarga vaciando el tambor y añadiendo balas una a una. En las pistolas tenemos cargadores que suelen oscilar entre 12 y 20 balas y podemos tener listo otro cargador lleno para seguir disparando. La contraparte a esto es que normalmente los calibres de las balas de pistolas son más pequeños y por tanto menos potentes que los de revolver. Otra característica superior de la pistola es la velocidad de repetición de disparos, podemos disparar mucho más rápido que con un revolver.

Parece que en este comparativo sale ganando el revolver si solo atendemos a su uso en situaciones límite. En todo caso, cuando se tiene un arma con este fin es importante tenerla preparada, limpia y habernos entrenado en su manejo para que no haya sorpresas.

En este vídeo, un especialista en pruebas de armas de fuego nos amplía la información sobre este dilema: